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Misticismo para convocar: Rainbow Serpent Festival

Hay unas cuevas al Norte de Navarra asociadas desde el origen de toda memoria a la brujería. Rincones dentro de la tierra del norte adonde se dice que no pudo llegar la Inquisición, porque donde hoy hay torrentes de agua en su día ese río era conocido por los habitantes de esa zona como La Regata del Infierno.

Rainbow Serpent Festival

Quizá esas mujeres siempre supieron que siglos más tarde uno de los grupos de electrónica más vinculados con el misticismo, descargaría en esas cuevas sus instrumentos llenos de esa mezcla de folk y dance, de dubstep y folklore vasco.

Era 2013 y para cuando los Crystal Fighters fusionaron el ayer y el hoy en el límite en la frontera con Francia, ese aura llegó hasta la  costa occidental de Australia. Llegó hasta uno de sus pueblos mas desconocidos.

Rainbow Serpent Festival

Se llama Lexton, esta en el estado de Victoria y hasta finales de enero solo cuenta con 150 habitantes. A partir de esa fecha, el Rainbow Serpent Festival convierte este rincón perdido entre naturaleza y costa en una de las mayores raves del planeta.

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Berlín, cuando política y música van de la mano

 

Para cuando en 1973 David Bowie se metió al mítico estudio 2 de los Hansa, en Berlín la heroína comenzaba a dejar huella en locales como aquel SOUND, hasta los 80, ubicado en el barrio de Tiergarten y hoy en Charlottenburg.

Los 70 comenzaban a avanzar, y lo hacían con una banda sonora que se acuñó fuera de las fronteras alemanas. De hecho fueron los propios medios de comunicación británicos fundamentalmente los que empezaron a poner esta etiqueta a todas aquellas bandas que desde finales de los 60 tenían ya cada vez mas eco en Berlín oeste.

Un sonido nuevo, industrial, alejado de los parámetros comerciales del rock de aquellos años. El prólogo de lo que luego sería el post punk, el new wave y sobre todo, la electrónica. Podríamos decir que en buena parte la madre de todo lo que se bailó después en las discotecas de medio mundo nació aquí, en Berlín, esperando a que cayera el Muro.

El krautrock: las dos escuelas

Cuando Europa y parte del mundo se despedían del “sonido Beatle”, el Muro que dividió Alemania en dos no solo estaba hecho de bloques de hormigón. Si los “Fav Four” tuvieron que desplazarse en sus inicios a Hamburgo para empezar a darse a conocer, en Dusseldorf, pegados a la frontera con Bélgica comenzaba a escucharse lo que luego sería el sinth pop y el techno. Era la electrónica más percusiva, la que sonó bajo el paraguas de la conocida como Escuela de Dusseldorf, una de las caras de lo que los expertos tacharon como Krautrock.

CanPara los críticos de la época, el género que comenzó a dar forma a la electrónica no hubiera nacido sin el peso de esta “escuela”. De ella salieron grupos como Can (en la foto de la izquierda) , Neu!, y sobre todo, los padres de los samplers, Kraftwerk. Pero como los poros del Muro por los que se filtraban las ganas de conocer qué había al otro lado, en Berlín surgía una “cara B”.Y lo hacía con otra banda “madre”: Tangerine Dream, los precursores de la música ambient y el trance.

Kraftwerk

 

 

 

De cómo lo underground pudo con la política de hormigón

Como ocurre en Nashville, la industria de la cultura y el entretenimiento comenzaron a mediados de la Guerra Fría a tejer una red que se ramifica además de a la música, al cine, a la publicidad, al diseño o la arquitectura.Pero aquí, en el corazón de Europa, esa cultura era mas bien “contra”, nuevas tendencias deseosas de escalar el Telón de Acero.

Allí, en “tierra de nadie”, en ese pequeño espacio del Muro que separaba el mundo en dos, la Puerta de Brandemburgo, se convirtió en cierto modo en símbolo de esa banda sonora precursora de la unificación alemana. Había sufrido unos cuantos daños durante la Segunda Guerra Mundial, pero ahí estaba, esperando a que su país le diera al play a la música que ha lanzado a Alemania a ser la reina de la electrónica. Y así llegó él, el británico que hizo de esa Puerta de Brandemburgo sus vistas diarias durante algún tiempo.

Bowie: Berlín en Trilogía

 Y eso que para cuando llegó él , Marlene Dietrich ya se había pateado Shöneberg, el barrio más pequeño y  uno de los más bohemios de Berlín.

berlin hansa

En pleno centro, pero cincuenta años mas tarde, podríamos decir que Bowie, como la Puerta de Brandemburgo, ya visualizó desde la ventana de los Estudios Hansa, la decadencia de esa cultura de los dos mundos propia de la Guerra Fría Influidos por aquel “Trans Europe Express” de Kraftwerk, Bowie y Brian Eno comenzaron a construir  el “sonido Berlín” a través de los sintetizadores, de la mezcla de sonidos mecanizados. hansa bowie

En una era que comenzaba a informatizarse, todas esas tendencias fundamentalmente musicales que se englobaron dentro del “avant garde” comenzaron a construirse aquí, en los míticos estudios de Berlín Oeste con vistas al Muro. Es verdad que aunque la famosa “trilogía” comienza en el “Low”, sigue con el “Heroes” y acaba en el “Lodger”, el único grabado completamente en Berlín Oeste, en los Hansa, fue el segundo.

trilogy

Bowie se fue, pero se llevó consigo Berlín, donde volvió, en concreto a la Potzdammer Platz, casi al día siguiente, “The Next Day”, es decir, con su último álbum a través de ese “Where are we now”

Los Hansa, aquella mesa que mezcló la reunificación alemana

Comprados a principios de los 70 por los hermanos Peter y Thomas Meisel, siempre presumieron de contar con la única sala de conciertos que había quedado viva tras la Segunda Guerra Mundial. Allí, a solo cien  metros del Muro, estaba la ventana del estudio por la que Bowie miraba hacia el Berlín oriental cada día.

mesa hansa

Ese estudio donde surgió “Beauty and the Beast”, “Sons of the silent age” o aquel “Heroes” single del álbum, se conocio desde aquellos 70 como “The Big Hall By The Wall”, el prólogo a toda una serie de nombres internacionales que empezaron a pasar por ese Estudio 2.

hansa hansaLlega Iggy

Pero aunque siempre se habla de “trilogía”, es verdad que los archivos de la memoria de los Hansa guardan no tres, sino cinco álbumes como el pack completo de unos años de locura y drogas con Berlín como escenario principal.

Y decimos cinco porque cuando el “Low” ya hacía saltar a los alemanes de Berlín Oeste, el propio Bowie finalizaba la producción del álbum  debut de Iggy Pop en solitario. Allí, en este caso en el Estudio 1, Bowie e Iggy escribieron las letras de The Idiot, con las influencias del “Krautrock”, y creando los inicios de un post punk heredero de esas nuevas tendencias y propio de esta etapa del líder de los Stooges.

iggy and bowie

Como el espejo de esa cultura de club que comenzaba a popularizarse en Berlín, la pareja estandarte de la “new wave” llegada y creada en la capital alemana compondría esa “Nightclubbing” como prólogo a un segundo álbum de Iggy, también grabado aquí, “Lust for Life”, trabajo que incluyó aquel “The Passenger”, como otro reflejo de esos”pasajeros gurús” que hicieron de este lugar su casa.

Lo que vino después

 Y así llegó 1979, y la banda representante del underground londinense aterrizaba en los Hansa con una idea: hacer un álbum que contara la historia de “Pink”, la joven estrella de rock acosada por los traumas de la guerra, la educación opresiva y sobre todo, el abuso de drogas.

Era el álter ego de Roger Waters, dispuesto a convertir en música los ladrillos de un muro ficticio, pensado para proteger, pero que solo conseguía crear más destrucción. The Wall. La pared de Pink Floyd. 1979.

pink floyd

Como con Bowie, pasarían años hasta que Roger Waters decidiera volver a Berlin para celebrar la caída del Muro. El 21 de julio de 1990,  Van MOrrison, Sinéad O´ Connor, Cindy Lauper, The Scorpions y Brian Adams, entre otros, acompañaban al líder de Pink Floyd en un concierto que entre 2010 y 2012 se convirtió en gira por el resto de Europa, Estados Unidos, Mexico y Canadá

Los 80: Depeche Mode y Nick Cave llegan a Hansa

Y así,  con la nueva década recién comenzada, otra formación británica llamaba al timbre de Hansa. Aunque no lo pretendieron, Depeche Mode creó a unos metros del Muro un álbum conceptual, lleno de sonido industrial propio del “kraut”.

depeche

Con su “Construction Time Again”, el cuarteto cambiaba de sonido: había samplers, letras políticas y una incursión en el techno que marcaría los años posteriores.

Letras políticas que podrían haber combinado muy bien con el imaginario oscuro del nuevo testamento con el que Nick Cave desembarcó en Berlín. Obsesionado con la muerte y la religión, el australiano haría de los Hansa el punto de inflexión en cuanto al contexto de sus letras.  Era 1985 y con “The firstborn is dead”, Cave encontraba la  libertad y el coraje necesario para hacer lo que hasta ahora, según insistían, no habían podido.

nick cave“Tupelo”, “Train Long Sufferin” o “Knocking on Joe”, reflejaron ese Estados Unidos sureño que otro de los padres de la experimentación quiso reflejar en disco “marca Hansa-Berlín”.

¿Y el berlin este?

Musicalmente muerto hasta el año 89, con la misma ansia con la que los alemanes derribaron el Muro, la Alemania comunista se convirtió de un día para otro en la pista de la electrónica cada vez menos improvisada a nivel europeo.

Cuando los jóvenes alemanes del berlin oeste ya respiraban que esos bloques que los separaban de sus vecinos del Este tenían los días contados, llegó ella. Desde Renania del Norte. Nena.

nena

Ya a principios de los 80 se había mudado a Berlin Oeste con su novio, con quien empezó a frecuentar el ambiente musical propio de este lado del Telón. Con varios de ellos formaron la banda que lleva su  nombre y con la que en el 83 lanzarían su éxito de éxitos:  ” 99 luftballoons”. Todavía pasarían seis años para cuando en 89 llegaria su primer álbum, “Miracles Happen”–¿casualidad?– solo unos días antes de que cayera el Muro. Fue la típica artista sin una larga trayectoria, pero suficiente para que sólo tres días mas tarde de la caída, en el “Concierto por Berlin” organizado por Roger Waters,  cerraría el show, algo que la relacionaría siempre con este hito histórico.

Cae el Muro, suena Alemania

Y con ello, el Este, la estática Alemania comunista absorbe de manera descomunal la creatividad que durante años había esperado al otro lado del Muro. Y así, las antiguas fábricas y estaciones de Metro del Berlín dependiente de Moscú comienzan a retumbar con los saltos de los jóvenes llegados de todas partes del país ansiosos por tener una banda sonora que representara esa unidad.

berlin ravesss

Los edificios ennegrecidos se convierten en símbolo de una cultura llena de estética vanguardista que comenzaría a hacer de Berlín una sola pista de baile. Uno de sus barrios más representativos es Orwohaus, el altar para los gurús de la electrónica europea. Lo mejor, al atardecer, cuando los cientos de artistas que tienen aquí su ensayo comienzan a pinchar su música mientras el parking del descampado de adelante se llena de coches. Luces y  samplers entre viejos ladrillos

orwowausPero la cultura de club sigue en Schönhauser Allee, una de las calles más famosas de Berlín no solo por el montón de locales donde puedes bailar durante todo el día y hasta bien entrado el amanecer, sino por la gran cantidad de tiendas con la última moda berlinesa. El centro del centro está en Kollwitz, donde en lo que se conoce como la “Kulturbrauerei” (la Fábrica de cultura) se mezcla todo esto con decenas de restaurantes

 Pero quizá si buscas lo más “in”, deberías pasar por Mitte, el distrito del centro de Berlín que no llamaría la atención si no fuera por la mezcla de culturas que suena especialmente en una de sus calles, Torstrasse. Cultura urbanita donde tienes que probar las hamburguesas del Kaffee Burguer donde no deja de sonar –si– música de los Balcanes o por el White Trash, donde seguido de comer tienes la opción de seguir allí la fiesta

kaffee white

Pero si por algo es famoso Mitte es por sus fiestas al aire libre en verano. Dicen que es el punto de partida para disfrutar de la noche berlinesa, un prólogo que puedes comenzar en el Mauerpark, muy cerca de allí donde actúa ella: Alice Phoebe Lou, uno de nuestros descubrimientos en Boarding Tracks que no podemos dejar de escuchar.

El Berghain, club de clubs

En Dach está la inmensa Casiopeia y la emblemática Rosis, con zonas al aire libre para las “raves” veraniegas.

casio rosis

Pero sin duda, si hay un altar para la electrónica en Berlín ese se llama Club Berghain. A orillas del Río Spree, dicen que es la capital del techno, acostumbrada a pinchar más de 24 horas seguidas de sonido industrial. Es la meca de la electrónica, que independientemente de tus gustos musicales no puedes perderte si visitas Berlín.

berghain club

Y así, en este ambiente de “bares de playa” y del hormigueo de clubs a lo largo del río Spree llegaron los chicos del “Achtung Baby”

U2

El largo telón de hormigón que durante cuatro décadas partió el mundo en dos, era ya historia desde hacía tres años. Así, inspirados en el contexto de la reunificación alemana, los chicos de Bono llegan a Berlín empujados por la estela industrial del dance de ese momento.

La verdad que esto fue un verdadero problema cuando el resto del grupo plantearon al líder y a The Edge que aunque estuvieran en Berlín, ellos querían seguir sonando como hasta ahora, mas post punk, con la melódica guitarra de este último dominando el ambiente.

u2

Pero por mucho que las paredes de los Hansa se cansaran de oírlos discutir, finalmente ese “Achtung Baby” estuvo dominado por la electrónica que desde hace tiempo teñía Alemania. Con temas más oscuros, ese “Fly”, ese “Misterious Ways” o ese “One”, convirtieron al… disco de los dublineses en uno de sus discos más vendidos y sobre todo, marcaron la reinvención del grupo propia de los años 90.

El “after” sigue en los festivales

Pero no podemos cerrar una verdadera ruta por Berlín sin coger el calendario para anotar las principales citas al aire libre. Tras la edición de Chile, Brasil y Argentina, el próximo mes de septiembre la capital alemana acogerá el Lollapalooza, o lo que es lo mismo, todos los géneros musicales sonando a las afueras de Berlín.

lolla

Siendo una cita exclusivamente estadounidense hasta 2010, sus organizadores decidieron que su inmensa acogida podría ser el empujón para saltar a otras ciudades..y mas tarde a otros continentes. Con los nombres más sonados del panorama internacional, quizá todavía estas a tiempo de comprar unos billetes de avión y unos tickets para la cita berlinesa…o si vas a pasar por Chicago…en el Grant Park entre el 31 de julio y el 2 de agosto.

berlin fest

Es una de las opciones…quizá la más sonada…pero en Boarding Tracks te proponemos también, ya que estamos en el corazón de la electrónica europea, el Berlín Festival (foto de arriba). En poco más de un mes, el Arena  Park de Berlín (también a las afueras), acoge lo mejor del género a nivel europeo, pero también con una presencia cada vez mayor de dj´s australianos y neozelandeses. Es el Berlin Festival, con Rudimental y Tourist en cartel…que se completa con lo último en arte y cultura. Del 29 al 31 de mayo.

Y la música sigue sonando…

…A lo largo y ancho de esta ciudad, por supuesto, pero también y especialmente, en aquella mesa de mezclas sin la que Alemania quizá no hubiera tenido una banda sonora tan potente.

Hoy, en ese estudio 1 se siguen produciendo discos con todo el ambiente setentero. Un ejemplo, Travis se pasaban en 2013 para grabar su “Where you stand”, hasta ahora su último trabajo, y un año mas tarde, los Manic Street Preachers pasarían por el mítico 2 para su “Futurology”

hansa

Hoy ese estudio 2 se utiliza especialmente para acústicos, pero en esas paredes que durante tantos años miraron al muro, los acordes de cada artista que pasaron por aquí siguen mezclándose entre el recuerdo. El de Berlín, la ciudad que acabó uniendo a Alemania