Atlanta, reinvención de géneros

Cada año desde los 28 que lleva abierto el mítico Blind Willie´s ,  las revistas musicales no han dejado de considerar este local en pleno  Midtown de Atlanta como el mejor, o uno de los mejores rincones del blues de toda Norteamérica.

Si has tenido la suerte de escuchar el género desde el Blue Note de Nueva York, puede que coincidas conmigo en que lo justo sea que se repartan el mérito. Pero con todo, el Willie´s es parada imprescindible de todo músico, y obligatoria para quien quiere disfrutar dándole la vuelta a una ciudad que creció en un cruce de ferrocarril de las cenizas de la Guerra Civil Americana.

Es Atlanta, la capital de Georgia y a nivel musical, una de las caras de esa cinta que tanto ha hecho por el desarrollo de la música americana. La otra es Athens, el otro rincón al norte del país al que dedicaremos capítulo independiente en cuanto recorramos su hermana.

Del blues a la fusión de estilos en pleno centro del “Cinturón Bíblico”

Como ocurre con cada ciudad especialmente de Norteamérica que intentamos escuchar, no podemos tachar a Atlanta de ser cuna de un estilo. Es verdad que la “Cara A” de Georgia que recorremos esta semana es blues; que suena especialmente en el 828 de North Highland. Entre estas cuatro paredes más de un blusero ha suspirado por tocar aquí, como puede ocurrir en el Room Boogie Café de Memphis.

blind willies1 blindwillies2Y quizá porque la huella del blues se extiende a lo largo de la orilla del Río Mississippi, aquí la cocina del Willie´s también es fusión. La comida cajún de Nueva Orleans o las recetas italianas tan típicas de Chicago son parte de su carta.

Pero la  Avenida del Norte no es sólo columna vertebral de la capital de Georgia. Aquí cada puerta es una tecla que reproduce un sonido diferente. Sólo un par de números calle abajo llegamos al Dark Horse.

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Diez años de experiencia en punk, glam y metal en directo.

 

 

Abierto toda la semana menos el domingo, no hay noche sin una jam con bandas locales o si tienes suerte, nombres más consolidados de la escena de Atlanta

Y siguiendo el ritmo de esta calle hacia el suroeste, encontramos uno de los locales por los que más apostamos en Boarding Tracks.  Si el Dark Horse o el Blind Willie´s suenan a metal y blues puro, The Masquerade es metal, es punk es rockabillie, es indie y electrónica.

Es otro de los lugares que no te debes perder si viajas a esta ciudad encajada entre Alabama y South Carolina, con una estética parecida a un lavadero o taller de coches abandonado pero con una enorme pista para conciertos que logran el sold out con meses de antelación.

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Pero es verdad que dentro de ese eco de fusión de estilos propio de esta ciudad hay uno que quizá destaque desde sus comienzos en los 90. Cuando Outkast empezaron desde aquí, desde su ciudad, a dar sus primeros pasos como grupo, el mítico Ying Yang Café ya sonaba al hip hop que ha contribuído a dar forma a Atlanta.

apacheDicen que el alma del rap nació aquí, en la tercera del Midtown, en el hoy llamado Apache, el local donde comenzaron los pioneros del género nacidos en esta ciudad solo unos años antes. Para muchos, el antiguo Ying Yang es el verdadero corazón del Midtown, allí donde el escenario dio forma a lo que mas tarde se conoció como “neo soul”, o esa corriente que quería hacer algo diferente al tradicional R&B”.

El Apache fue el local, y La Face Records el sello que permitiría a muchos jóvenes raperos exportar sus trabajos fuera del país. Hizo tanto por la música urbana que Sony aprovechó el tirón y se asoció con la discográfica que fichó bien pronto a quien representó como nadie el soul de esta ciudad.  Aunque nació en Denver, siempre asociaremos a India Arie como hija de Atlanta.

Seguidora de Stevie Wonder y el “sonido Motown”, pronto fundó su propio colectivo soul en Atlanta, antes de grabar con John Mellencamp y ganar varios grammis en la categoría “R&B” y “Mejor Artista Alternativa”.

INDIACon su escenario y mesa de mezclas propios, el hip hop de Atlanta ya estaba listo para desarrollarse en las diferentes variantes del “crunk“, del “snap” y del “trap

Los 90: Atlanta grita “hip hop”

Es verdad que aunque el origen del rap se asocia a los primeros 90, no fue hasta una década después cuando Atlanta no empezó a rascar puestos en las listas con sus propios artistas.

Fue el caso de Outkast, la banda de “André 3000” y “Big Boy”, acostumbrados a que su hip hop lleno de matices fuera criticado y al mismo tiempo aplaudido entre un público que no dejaba de comprar sus cintas. Fueron parte de esa gran familia que contribuyó al desarrollo del llamado “Dirty South“, o hip hop sureño, sonando a partes iguales entre Atlanta, Memphis, Nueva Orleans, Houston y Miami

outkast

Los amigos de instituto que no imaginaron la riada de Grammys y hits que estaban por venir, fueron una de las patas de la conocida como Dungeon Family, ese colectivo enorme que venía del funk y del soul y que hizo tanto por esa “Cara B” del hip hop. Respondían al rap de masas, al que llegaba de Nueva York y Los Ángeles que copaba todos la atención de las discográficas. Así que se unieron, y en esa unión también estaban ellos, Goodie Mob.

GoodieComenzaron versionando a Outkast, pero poco a poco la banda liderada por “Cee-Lo” comenzó a dar forma a ese rap que cristalizó en “Soul Food” , su álbum debut que fue de oro en cuanto las orejas de Atlanta empezaron a escuchar ese mensaje directo sobre lo que significaba ser “los otros”, los “orgullosos de ser del sur“.

Pero la Dungeon Family tenía otro nombre propio, y fue el de la banda que convirtió ese “Like We Do” en himno de ese hip hop del sur que quería sonar como el de la costa Este y Oeste.

parental

P.A., “Parental Advisory“,  fue junto con sus hermanos de Outkast y Goodie Mob la fuente de inspiración para los jóvenes de los”guettos” de las afueras de Atlanta, que una década después lograron hacerse oír con mucho más mérito que sus compañeros de ambos lados del pais.

 El Punk de Georgia. Los 80 en Atlanta

Y como con el blues y el hip hop, diez años antes abría en el Downtown de Atlanta otro de los locales que permitió a los pioneros del punk enchufar sus guitarras para hacer el mejor ruido del mundo. En el 688 de Spring St., muy cerca del cruce de la Tercera, abría en 1980 el “Six eighty-eight“, la meca del género, y con los años centro de todo lo que sonó a “new wave” y de lo que luego se llamó “indie”.

688a 688b Por aquí pasaron los jóvenes punkis de cada barrio, pero también bandas de la sureña Athens como los primeros REM o una de las formaciones que más hizo cuando el rock alternativo sólo era una idea: Pylon.

Sus años dorados llegaron hasta el 86, incluyendo directos de “Ramones“, “Iggy Pop” o los “Red Hot”  a partir de ahí el club reabrió como “The 686”, nombre que cambió al día siguiente por “The Rollick”. Pero ya no era el “Six eighty-eight”. Era como si al cambiar el nombre se evaporara ese espíritu de descubrir un género nuevo cada vez que unos chavales se subían al escenario. Por cierto, hoy el “688” es…un centro de salud.

El Great Southeastern, o cómo los Sex Pistols se estrenaron en Atlanta

Hay una leyenda entre los que fueron veinteañeros en los 80 que dice que el punk murió en Atlanta cuando cerraron sus puertas los dos clubs de referencia: uno era el “688” y el otro el “Metroplex“, unos diez minutos andando hacia el norte de la ciudad.

Los dos fueron descubridores de talentos, atracción de turistas y hogar para los jóvenes que sabían que allí se cocía lo que todavía estaba por venir.

El primero fue escenario punk y el segundo fue más hardore; uno demolido en el 86 y el otro cenizas tras un incencio.

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Y andando hacia atrás en el tiempo llegamos a 1970, año en el que en uno de los vecindarios más al norte de la ciudad abría sus puertas otro de los locales que compartió protagonismo con los dos vistos hasta ahora.

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En lo que a principios de siglo fue una explanada con vistas a la montaña y piscinas naturales se levantaba el “Great Southeastern Music Hall“, club por el que pasarían Billy Joel, B.B.King y sí, los Sex Pistols en su primera actuación en los Estados Unidos.

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Y siguiendo la estela del nombre del local…llegamos a los 70.

Hot Lanta: Southern rock

Había comenzado 1971 cuando desde el centro del país una de sus bandas madre del rock sureño cantaba a una ciudad que ardía en acordes.

allmanLos Allman Brothers grababan en directo su álbum doble “At Fillmore East“, con ese clásico instrumental fijo en cada concierto y que Duane Allman utilizó para llamar a su “Less Paul” con la que acompañó a Eric Clapton en “Layla“.

Eran los años del Woodstock que más sonó, y los de otra cita desde el sur de los Estados Unidos:

El Atlanta International Pop Festival

Sólo un mes antes del Woodstock del 69 prácticamente las mismas que hicieron sonar una generación se concentraban en el norte de Georgia. Era el 4 julio y casi 150 mil personas entraban en masa al circuito de Formula 1 de Atlanta para explotar con un cruce musical que incluyó a la Creedence, Janis, Joe Cocker, Led Zeppelin o The Staple Singers.

atlantappatlanta pop1Fue una cita que sentó las bases del “peace and love” antes incluso que la de California: ruidosa, pero pacífica,  con tanto calor que cuando al día siguiente salieron los periódicos publicaron que quienes más trabajo habían tenido no habían sido los técnicos de sonido, sino los bomberos.

Atlanta ya era en aquellos 60 cruce musical, gracias a todos los inmigrantes llegados desde Nueva York, Alabama, Tennessee, Mississippi o North and South Carolina. Gracias a ellos sonó…

 El country de Georgia

Desde que en 1920 Fiddlin John Carson rasgara las cuerdas de su violín, el género heredero del “honky-tonk” no ha dejado de sonar en esta “Hot Lanta”. Se puede decir que el country en este estado nació desde su granja al norte, en un ambiente donde el recién estrenado ferrocarril se mezclaba con las carreras de caballos en los días de fiesta.

fiddlinY como muchos recién llegados, fue el algodón lo que le dio la oportunidad de empezar a ganarse como músico en las calles de Atlanta. Los nulos derechos de los trabajadores y la incipiente desconocida corrupción financiera fueron el caldo de cultivo perfecto para unas canciones que acababan en las calles de esta ciudad en modo panfleto.

Podríamos tacharlo como el padre de una generación de crooners que vendría después y que acabó cristalizando en los 80 con herederos del country clásico. Uno de ellos, Alan Jackson, que se apoyó en el tirón que el honky tenía en aquellos años para hacerlo mainstream.

alan jackson

Y quizá porque él nunca pretendió hacer números uno, los jóvenes de su generación siempre lo entendieron como el artista de una época en la que había que competir con la pegada del rap, alguien que siempre compuso desde la filosofía de chico de provincias criado en una familia religiosa y orgullosa de que su chico formara parte de un coro góspel.

Y así, llegaron los 2000 con  quienes hicieron primero a los vecinos de Atlanta y más tarde al mundo el country de otra manera. Son country, pero salpicado de acordes bluegrass, reggae y algo de música caribeña. Nacido en una familia rota y con once hermanos de por medio, Zac Brown asumió como propia la enorme variedad de gustos de todos ellos para ser uno de los artistas de Georgia más respetados del género (además de ser productor y defensor de infinitas causas sociales)

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Pero el country de Atlanta no se puede entender sin la contribución de quien, aunque es de Houston, ha hecho de esta ciudad su hogar musical. Como Zac, Kenny Rogers supo desde crío que la base de su sueño estaba en todo lo que sonaba por la radio. Así que Nat King Cole y Chuck Berry inspiraron temas como ese Lucille, número uno inmediato en cuanto lo pincharon las primeras emisoras.

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Él es todo en el country, mentor, gurú, creador y emprendedor. Es el country que se volvió pop, pero también aquel que antes fue “hillbilly”. Él es aquel “The Gambler” que sí, apostó por un género que ha evolucionado con él.

Atlanta hoy:  las calles del Sureste de la música en directo

Y es que desde que en el año 2000 la revista Vice llevara a su portada la incipiente escena indi de Atlanta, los buscadores de talentos de cada sello tienen puesto el ojo en una ciudad que ve nacer nuevas promesas casi a diario.

Ese rincón del conservador “South Belt” que en los 60 luchó por encumbrar como ídolo country a Brenda Lee a la misma altura que Patsy Cline. Aquel que alimentó las notas country de otro grande, Jerry Reed, antes de que se mudara a la vecina Nashville y la que consiguió que sus chavales de Collective Soul hicieran que el post grunge y el hard rock del Este tuviera el mismo volumen que el de la costa Noroeste.

Pero si hay alguien que simboliza quizá mejor que nadie la evolución y la riqueza musical de Atlanta, es aquella que desde sus inicios en los 90 ha caído y se ha levantado haciendo de sus paréntesis la mejor fuente de inspiración. Chan Marshall, Cat Power, es Atlanta porque es jazz, blues, soul y electrónica. Es las dos caras de una misma cinta y sobre todo, la mejor representante de esa filosofía “hand-made” tan presente en Sun, su último trabajo ya lanzado en 2012.

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Regresó el “sonido Cat Power”, como también lo hiciera en 2005 el de quienes han representado junto con los Allman Brothers el rock sureño. Es verdad  que The Black Crowes ya no son un todo desde que el pasado enero Rick Robinson anunciara que “hasta aquí“, que la banda se separaba por diferencias (especialmente con su hermano Chris) después de casi tres décadas.

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Pero ellos también comparten con Chan esa forma de gritar diferente, de cantar distinto, muchas veces sin seguir la estética dominante. Desde aquel “Shake your money maker” de 1990 con el que rasgaban sus guitarras hard rock reconociendo que sí, “celosos de nuevo“, porque nos les importaba decir esas cosas que ya no se decían.

Atlanta es ellos, y ellas, Emily y Amy, la harmonía hecha dúo femenino que destacaron por ser diferentes dentro de un folk que necesitaba movimiento. La primera más cercana a lo espiritual, la segunda a la explosión del punk, según los críticos del momento; las dos aquellas Indigo Girls que pulsaron la tecla de la Atlanta acústica. Eso era 1985. Hoy sus guitarras siguen sonando al lado, en Nashville, donde la masterización de su último álbum acaba de terminar.

Ellas cierran (por ahora) el bucle de una ciudad que probablmente mientras leas esto, un nuevo grupo se esté subiendo al escenario del “Blind Willie´s”

 

 

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