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Buenos Aires, reinvención desde el tango

Para cuando el inmortal Astor Piazzola dijo eso de “Sí, soy un enemigo del tango, del viejo tango”, la música en Buenos Aires estaba a punto de dar ese vuelco que los porteños ya habían vivido en el plano político y volverían a ver en los 70 con el dictador Videla.

Cuando la revista Antena publicó  estas palabras del considerado “snob” del tango, la década de los 50 avanzaba hacia la mitad, y lo hacía a ritmo de ese “no sé qué” ortodoxo. Los cambios ya asomaban, pero los bonaerenses todavía no lo sospechaban.

De cómo la revolución social comenzó desde la tradición

Y es que fue Astor Piazzola el que en 1954 dijo eso de “Si todo ha cambiado, la música de Buenos Aires también debe hacerlo”. Se refería al tango, pero esas palabras no se las llevó el viento. Más bien calaron en esa ciudad ansiosa por encontrar una “cara B” en su ritmo.  Videla no había llegado, pero muchos jóvenes de la clase media argentina empezaban a estar hartos de que el gramófono en casa solo pinchara aquel “tango de la guardia vieja”.

Y quizá porque en el fondo la banda sonora argentina siempre ha tenido una función social, de contar cantando, cuando Piazzola salió a defenderse de quienes le tachaban como “el asesino del tango”, en realidad sus palabras solo fueron una pequeña parte del punto de inflexión que a finales de los 50 sufrió el género. La “Guardia Nueva” lo criticaba, pero Argentina, con el tango, cambiaban. Y lógicamente, Buenos Aires fue el escenario.

De la “Guardia Nueva” al rock nacional

Piazzola cumplió. Como dijo, siguió adelante, en un tiempo en el que muchos de sus contemporáneos dentro y fuera del tango no entendían el cambio. Pero algo sonaba, un ritmo diferente, fuera de lo clásico y llegaba de fuera.

Teen Tops

Estos cinco de la foto adaptaron desde su México natal aquellos temas de Elvis que ya quemaban los oídos de los jóvenes estadounidenses. Los músicos chicanos fueron claves en desarrollo de ese ritmo que empezaba a colarse en los cafés de Buenos Aires. Eran los “Teen Tops”, formación que también llegó a nuestro país y pilar clave en el denominado rock nacional argentino. Como los “Beatniks”.

BeatniksPara muchos fundadores de aquel “rock nacional”, en parte por el tema considerado “el primero”, “Rebelde”. Era 1966 y estos seis amigos se unían en la costera Villa Hessel para comenzar a provocar a las autoridades militares, desde la influencia de los grupos “british”. Con unas fotos en las que aparecieron desnudos en una fuente para promocionar el disco, Argentina ya era imparable. Tenía su contraportada, su propio rock.

Del cover al sonido que hizo gritar a un país

En una ciudad donde parte de sus cafés y locales son Patrimonio Cultural de la Humanidad, el grito contra la censura comenzó a sonar aquí. El escenario clave fue la calle, pero siempre hay un nombre, y ese es el de La Cueva.

gatos

Se dice que en el club de jazz ajeno a las grandes masas nació ese rock de la nación. Y allí esos momentos en los que los porteños cantan la vida, las”guitarreadas”,  tuvieron por supuesto su nombre propio. Firmes defensores del rock hispano, durante dos meses alternaron sus “jams” en el escenario de “La Cueva” con las detenciones que sufrieron junto al resto de jóvenes que como ellos se revelaban a través de la música y dejándose el pelo largo. Los Gatos.

gatos

Aunque volvieron a reunirse en 2007, sus acordes contra lo establecido vivieron su máximo esplendor entre 1967 y 1970. Dejaron himnos clave como aquel “Ayer Nomás”, “cara B” de “La Balsa”, el single considerado el primero del rock nacional.

la perla pizzaY fue precisamente aquí, en este local que ves a la izquierda, donde se creó el tema. Dicen que fue en el baño de hombres de una pizzería en la que Los Gatos y los jóvenes argentinos terminaban la noche. La Perla, imprescindible si visitas Buenos Aires, donde siempre suenan los acordes contra la moral machista que todavía reinaba en los 70

La Perla

Almendra: fusión de libertades

Y mientras “Los Gatos” ponían melodía a eso de que “la gente vive sin creer”, el grupo que quiso ser todo se fundaban en el barrio bonaerense de Belgrano. Era 1967 y  con su pelo largo  y unas ganas enormes de cantarle a lo auténtico,  Luis Alberto, Carlos Emilio, Rodolfo y Teddy fundaban “Almendra”, otra de las bandas madres del rock nacional.

Almendra

¿Por qué “Almendra”? Decían que ya era hora de quitar el “Los…” a las bandas que estaban por venir. Que ya había unos “Los Beatles, unos “Los Rolling”. Había ganas de algo diferente, en castellano, querían hacer canción argentina, una revolución pero que partiera de una herencia. Y así llegó “Muchacha”, la poesía del “flaco Spinetta” a Cristina Bustamante, uno de los temas de la “biblia musical argentina”.

el flaco

También ellos hicieron sonar el período 1967-1970 con “Almendra I”, su álbum debut que incluyó este himno del rock nacional que hoy sigue sonando en las calles del “París de América”. Clásicos hoy, temas de vanguardia en aquel momento. Justo lo que “Spinetta” quiso ser con “Almendra”.

Y mientras Argentina sonaba a aquella  “Muchacha”, llegó el tercer pilar del rock nacional. Manal.

Manal, la innovación que siguió la estela del rock en español

Tres grandes bandas que concentraron sus acordes contra la moral clasista argentina en un corto período. Como “Los Gatos”  “Almendra”, “Manal” comenzó a componer su fusión de blues, soul, tango y candombe hacia 1968.  Influenciados por la música afroamericana, sus letras hablaban del gris mundo industrial de principios de los 70.

Manal

  • Como sus compatriotas musicales, los chicos de Manal también tuvieron su himnos de himnos. Ese que reflejó la realidad sucia del suburbio de Avellaneda, el barrio portuario que con ellos tuvo su blues.

Manal llevó su fusión de realidad a los barrios del sur de Buenos Aires, adonde llegó esa vanguardia que los jóvenes de clase media tocaban cada amanecer en Plaza Francia, en pleno centro de Buenos Aires. Pero con los considerados los “Cream”argentinos, la innovación fue también un paso más allá, llevando su grito contra las dictaduras a los teatros de Buenos Aires. Con ellos todo lo que no fue tango tuvo pase para entrar de la calle a las principales salas del país.

El blues de “Pappo”: primeros pasos tras la breve sequía

Cuando en 1971 Manal se disolvió, Argentina contuvo el aliento al tener la sensación de que el rock nacional ya era cosa del ayer. Y es verdad que la vanguardia musical pareció entrar en un punto de inflexión sin un final aparente. Pero entonces algo comenzó a sonar. Algo diferente.  Eran como los ecos del blues de Manal pero mezclados con texturas del heavy metal. Era la banda de “El Carpo”, como también se le conoció en Buenos Aires. Pappo´s Blues.

pappos

Su líder Norberto Napolitano  (en el centro), ya había pasado por “Los Gatos” y había tocado con el propio “B.B.King”, pero él quería su propia banda, que formó cuando el trío originario del rock nacional se disolvía. Era 1970 y la segunda generación de la banda sonora argentina comenzaba a sonar. Más eléctrica, más ácida. Argentina ya era rock progresivo con el “El hombre suburbano“, el hit del álbum debut de los reyes del blues rock del país porteño.

Pero el rock progresivo cristalizó en todas las capas de los argentinos con ellos:

Seru Girán: el rock nacional se comercializa

Y es que mientras el blues rock de Pappo recomponía parte de las cenizas de la vanguardia musical argentina, Charlie García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro unían trayectoria tras la separación de otra banda. En una entrevista concedida a “Clarín” en 1992, el propio Charlie reconocía que cuando vio tocar el bajo a Pedro dijo “Este pibe es incluso mejor que yo”. Así que lo reclutó. Era 1977 y tras su primera actuación en la cubierta de un barco, nacía Serú Girán. La prensa especializada y el público estaban totalmente entregados.

seru giran

Y así, cuando en 1994 la mítica revista “Pelo” publicó su primera crítica sobre el álbum debut, se terminaron de despejar todas las dudas: “La música de Seru Girán trasluce nuevos horizontes”, decía. Era el prólogo a “La grasa de las capitales”, segundo álbum, con un sonido más directo, pero con el mismo trasfondo de crítica social.

Al rock argentino le faltaba una última textura: el punk. El que llegó con ellos: Soda Stéreo

Soda: la libertad a través de la guitarra eléctrica

Es muy difícil calcular hasta dónde llegó con ellos el rock argentino. Quizá el mejor ejemplo esté registrado en el gran concierto que en 1991 ofrecieron en la Plaza del Obelisco ante más de 250 mil personas. Eran sus inicios, el momento en el que Soda Stereo componía su himno, “De música ligera”, considerada otra de las canciones cumbre del rock hispanoamericano

sodaInfluenciados por el post punk británico de “Televisión”, el trío liderado por Gustavo Cerati (primero por la izquierda), desarrollaron su rock alternativo durante quince años, de forma paralela a los adelantos en el mundo musical y en el del espectáculo. Él siempre dijo que sin este apoyo nunca hubiera podido desarrollar sus decenas de álbumes. Nosotros nos limitamos a citarlo.

Los 90: Fito Páez y Calamaro

Con la herencia adquirida de los tres grupos “madre” del rock nacional, Argentina seguía sonando a esa música crítica que a finales de los 80 llevó el nombre de Fito Páez. Te decíamos que la noche en Buenos Aires acababa en Plaza Francia, con un puñado de nombres propios que acabaron escribiendo la historia musical de este país.

En esos bancos que miran al puerto, Páez comenzó a tocar su guitarra, con la que acabó en una de las primeras bandas de Charlie García (el líder de Seru Girán).

Hablar de la escena underground de finales de los 80 y principios de los 90 en Buenos Aires es hablar de él, es hablar del recuerdo a las víctimas de un país marcado por las dictaduras militares que llegaron hasta el año 83. Un año después, Páez componía “Cuervos en casa”, el tema con el que rendía homenaje a las incontables victimas de la dictadura de Videla y que suponía el inicio de una nueva etapa, la de la presidencia democrática de Raúl Alfonsín.

fito paez

Y así, en los 90, cuando Fito Páez sonaba en cada rincón del país con “El amor después del amor” y “Circo Beat”, otro porteño llega a nuestro país para fundar junto con Ariel Rot y Julián Infante una de las bandas madre del rock español de aquellos años: “Los Rodríguez”. Andrés Calamaro estaba en España, donde siguió la estela de éxitos que había logrado en su Argentina con “Los Abuelos de la Nada”, la banda formada por Miguel Abuelo y de la que formó parte en su segunda etapa.

andresY así llegarían “Buena Suerte” en el 91, “Sin documentos” en 1993, y  “Palabras más, palabras menos”, álbum que supuso el fin de la formación  y el comienzo de Calamaro en solitario.

Mediados de los 90 fue esa etapa en la que Calamaro y Páez compartieron escenario infinidad de veces, mientras el primero iba componiendo tantos temas que cuando quiso lanzar su siguiente álbum se encontró con un problema brutal de espacio. Tenía mas de cien canciones y la discográfica  le puso el límite “lógico de 37”, su edad en ese momento. Calamaro lanzaba “Honestidad Brutal”, el álbum mas largo hasta el momento (era 1999) de la  historia del rock argentino. Después llegaría “El salmón”, cinco álbumes en uno y las colaboraciones con grupos argentinos como “Los ratones paranoicos”,  los pioneros del conocido como “rock rolinga”

El rock chabón

Mientras el centro de Buenos Aires iba adquiriendo sonando a una fusión musical con más y más  temas compuestos por los artistas locales, al mismo tiempo algo se movía a las afueras. Era el rock rolinga, también con un marcado componente underground, con ganas inmensas de salirse de los tradicional.

la boca

Influenciados por las “barras bravas” del fútbol, los jóvenes de las barriadas formaron sus “tribus musicales”, creando toda una cultura “sub” que compartía con sus vecinos del centro porteño la misma estética: greñas, vaqueros y una intención brutal de cantar en castellano. Hubo unos cuantos grupos, pero uno destacó por encima de todos: “Los Ratones Paranoicos”

ratones

Fútbol, cerveza y sonido más cercano al blues de los primeros “Rolling” desde barrios como “La Boca”.

Rock cantado desde las llamadas “villas miseria”, que llegó hasta los 2000 bajo etiquetas de “punk chabón”.  Y entonces llegó el indi.

“Entre Ríos”. La Argentina de los sintetizadores

Un compositor, un programador y un letrista. Comenzaron llamándose “Tus Hermosos” antes de lanzar “Litoral”, su primer EP. Para la crítica, han sido los pioneros del indi pop electrónico en Argentina junto con Miranda o  Belanova en Mexico.

entre rios

Son la formación que, como nos han acostumbrado en citas como el Sónar “Depeche Mode” o “Kraftwerk”, hacen de sus actuaciones una mezcla de sonido y festival visual que los entendidos llaman “instalación”. Tienen ya una decena de álbumes, pero en Boarding Tracks queremos dejarte con el sabor de nuestro tema preferido, “Hoy No”, de su disco “Sal”. 2003.

Porque las tardes de Buenos Aires siguen sonando, como diría Astor Piazzola, a ese “no sé qué” que comenzó hace ya unos años con Discépolo y cía.

 

 

 

 

 

 

 

 

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